Porque algunos de sus personajes me han mostrado otra manera de vivir. Porque ni una sola de sus obras me ha defraudado y seguir su trayectoria literaria es uno de mis mayores alicientes como lectora.
Sirva esta canción para mostrarle mi agradecimiento.
He dudado, pero como nació en Argentina y menciona este tango en Círculos en acíbar, aquí lo dejo junto a un fragmento del libro.
Sirva esta canción para mostrarle mi agradecimiento.
He dudado, pero como nació en Argentina y menciona este tango en Círculos en acíbar, aquí lo dejo junto a un fragmento del libro.
“Café soluble, dos cucharaditas. Sin azúcar siempre. Agua bien caliente, sin que llegara a hervir. Revolver. Qué cansado estaba, cómo lo agotada que sólo de derecha a izquierda o de izquierda a derecha pudiera dársele vueltas al café. Un día pensó: “revolver”, y en la segunda sílaba un acceso de tos lo obligó a acentuarla. Y entonces “revólver”. Mover cosas que están juntas o una cosa disgregada, de modo que esas cosas cambian de posición o se mezclan, de pronto pistola de varios cañones o de uno solo con varias recámaras en un cilindro giratorio. Eso sí cambiaba las cosas. Oscuro orificio redondo de fuego. Ana. De fuego. Ana. El día menos pensado me prenderá fuego con sólo acercarme a ella, pensaba, me incendiaré y un domador de fieras me utilizará como aro ígneo en sus espectáculos de circo, del latín, circus, círculo. Ana otra vez. Pescadilla que se muerde la cola: tautología. O sea, el círculo vicioso: defecto en el raciocinio. Pudiera ser. Él mismo era un círculo vicioso.
y amargura del sueño que murió.
“Sur” pensó antes de que sonara- “paredón y después”, sur, lejano ostro: yo al oeste, por donde se pone el sol, donde se conoce la esencia del ocaso.
Le dio vueltas y más vueltas al café, bebida morena y amarga que prefería a todas las demás. Como a Ana. También la prefería a todas las demás, que ni siquiera existían. En cierto modo Ana era como el café, morena y amarga. Y él se la habría bebido, la habría sentido descender por su garganta, incandescente, abrasándolo todo, por entero. Y a sus quemaduras las habría llamado Ana. Ana, prefijo de negación y de intensificación, su propio prefijo. Anadipsia.”
Flavia Company
Círculos en acíbar