sábado, 26 de abril de 2008

Mi niña Lola



Me sigue emocionando como la primera vez que la oí.

8 comentarios:

NáN dijo...

No es para menos, Nunuaria, vaya voz flamenco-negra, con batería, contrabajo del de verdad y batería con escobillas. Eleva la tonadilla a lo mejor de la música popular.

En todo caso, me sobran las cuerdas cuando intervienen, rellenando de "dulzura" el quejío.

carmen moreno dijo...

No sé dónde tengo archivada esa canción en mi cabeza, pero la tengo. Buika me gusta en algunas interpretaciones, pero en otras me cansa. No creo en lo "puro" por eso me pareció interesante lo que ella hace.
Esta canción es una maravilla, pero me sigo quedado con Bebo Valdés y Diego "el cigala".

Flavia Company dijo...

Impresionante, sin duda.
Y Carmen: No hace falta elegir, ¿no? Quedémonos con todo. :)

Lanzadera dijo...

Dama, usted siempre tan sabia. Tiene usted toda la razón, quedémonos con todo.

Lara dijo...

Yo vi a Buika hace unos años en la sala Clamores. Apenas la conocía nadie. No tenía vídeos musicales ni disco molón ni trabajaba con J.L. Era una bestia que cantó descalza en varios idiomas, con los pies agarrados al suelo, los ojos cerradísimos y luego una sonrisa de engendrar cosas, directamente. Muy fuerte. No sabía quién era y caí rendida, agitanada africana. Fue increíble. Al día siguiente volvió a tocar en la misma sala, y yo volví a pagar la entrada para verla de nuevo. Luego la vi ya en salas más grandes, con coro de chicas, con tumba. Nunca fue lo mismo pero ahora te agradezco que me la traigas a esta noche, porque me trae un poco de aquella otra, y porque la Buika es mucha Buika, cuando se pone.

Un abrazo, Nunuaria, un gusto venir a esta casa.

nunuaria dijo...

¡Qué agradable encontraros aquí, a los cuatro, estremecidos por la voz de Buika!

Flavia Company dijo...

Bueno, aquí dejo lo que me pides.
VIDAS CRUZADAS

La elegancia del erizo
Muriel Barbery
Traducción de Isabel González-Gallarza
Editorial Seix Barral.
364 Páginas.

Que nadie se asuste por la cantidad de premios con que viene avalada la segunda novela (la primera fue La golosina, en el 2000, y se tradujo a doce idiomas) de Muriel Barbery (Bayeux, 1969), ni por la elefantiásica cifra de ventas en Francia, ni por la inminente adaptación cinematográfica. No se trata de una operación de marketing comercial ni de un gato vestido de liebre. La elegancia del erizo es una magnífica novela, original, tensa y honesta, que cuenta además una historia cargada de sentido, con personajes poco comunes y muy bien trabajados.
El argumento se estructura a partir de un esquema muy simple: tres vidas que se cruzan y, al cruzarse, cambian por completo lo que el destino aparentemente les deparaba. La portera de una finca regia de París, Renée, quien intenta siempre disimular sus abrumadoras cultura y sensibilidad, pues obviamente no son adecuadas a su categoría y condición. Paloma, una niña de doce años, vecina del inmueble, de una inteligencia apabullante, quien ha decidido que acabará con su vida cuando cumpla los trece, después de prender fuego a su casa. Y finalmente Kakuro, el tercer elemento del triángulo, un encantador señor japonés que llega como nuevo habitante del edificio.
La novela se vertebra combinando las reflexiones de Renée y de Paloma, razón por la cual vivimos los hechos desde dos puntos de vista distintos pero complementarios –a veces, si alguna crítica podría hacerse a la obra, es que ambas voces llegan a acercarse demasiado-. Nada es solamente lo que parece, la comunicación es un acto que cambia la vida, siempre estamos a tiempo de todo. Podrían ser tres de las conclusiones a las que nos conduce el texto de Barbery.
El humor, la ternura y la búsqueda feroz de una siempre amarga lucidez hacen de la lectura de La elegancia de erizo una auténtica fiesta.
Flavia Company

nunuaria dijo...

Flavia, muchas gracias. Eres muy amable.
La lectura de tu crítica enriquece mi visión de la novela.

(Como quedó escondida entre los comentarios, la cuelgo como una entrada más para disfrute de todos.)